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La fotografía de bodas

Nos encanta la fotografía de bodas. Queremos compartir con vosotros cómo la entendemos y llevamos a cabo en Goncom Studios.

La fotografía de bodas puede ser diferente

En los últimos años, la fotografía de bodas ha supuesto una auténtica revolución en el sector audiovisual. Aquellos reportajes llenos de brillo y tópicos han pasado a la historia para dejar a paso a un estilo fotográfico original y cercano al cine. Los planos, la iluminación y los detalles técnicos se cuidan más que nunca.

En Goncom Studios apostamos por los reportajes de boda desde hace más de 20 años. Hemos aprendido tendencias y nuevas técnicas cada año, pero siempre lo hemos hecho respetando nuestra intuición y nuestro propio estilo. Esto es lo que nos ha hecho desmarcarnos con diferencia del resto y convertirnos en el estudio fotográfico que somos hoy.

Nos gusta que la fotografía de bodas se convierta en una experiencia única y llena de detalles. Preocúpate sólo de disfrutar ese día, nosotros lo capturamos todo.

Es importante crear vínculos

Cuando unos clientes contactan con nosotros para que realicemos el reportaje de su boda, consideramos que es importante conocerlos antes del gran día. Aunque pueda parecer innecesario, generar un feeling previo a la sesión de fotos es muy importante. Con ello logramos que nos conozcan un poco más y les explicamos cómo vamos a proceder en cada momento para que nada les pille por sorpresa.

De esta manera se sienten cómodos, felices y, sobre todo, tranquilos. No tienen que preocuparse de nada que no sea disfrutar y esta confianza se ve reflejada en las fotografías y el video. Esta reunión es perfecta, además, para que sean ellos quienes nos indiquen qué tienen en mente y qué fotos no pueden faltar en su álbum. Escuchar a nuestros clientes es una máxima en nuestro trabajo.

La importancia de captar los detalles

Aunque indudablemente los novios son los protagonistas, los invitados también juegan un papel importante y siempre dan mucho juego para conseguir fotografías divertidas y emocionantes. Por eso, no solo hablamos con los novios. Durante la ceremonia también conversamos con los familiares y amigos más directos para generar el mismo clima distendido con ellos y conseguir captar con nuestra cámara todas las emociones que se respiran en el ambiente. Al final nosotros terminamos contagiándonos del espíritu festivo y lo trasladamos a nuestro trabajo consiguiendo unos resultados únicos.

Siempre buscamos esos momentos irrepetibles que son únicos y diferentes en cada boda. Lograr plasmar todas las emociones que se viven en un día tan mágico es nuestro objetivo. Llegar a ello exige esfuerzo, dedicación y mucha capacidad de observación. Con el tiempo hemos entrenado el ojo para detectar esos reflejos únicos como las miradas, los gestos contenidos o los momentos explosivos de pura alegría.

Hay que saber improvisar

Cuando llegamos con nuestras cámaras por primera vez a la habitación donde se prepara la novia antes de dar el sí quiero en la ceremonia, nunca sabemos qué nos vamos a encontrar. No sabemos cómo será la luz o la decoración, cuántas personas la acompañan o de cuánto espacio disponemos. Ocurre igual cuando vamos a casa del novio.

Aunque llevamos un esquema y una planificación previa, hay muchos factores que son impredecibles y ahí es donde entra el juego la improvisación. Sin embargo, para poder improvisar es necesaria la experiencia y el conocimiento técnico que hemos desarrollado durante estas dos décadas realizando fotografía de bodas. Tenemos que ser rápidos para no perdernos ningún momento ni ningún detalle importante. Esto es justo lo que le da originalidad al trabajo y lo que lo hace diferente del resto.

Ante todo, elegancia.

Somos conscientes de que en una boda todo tiene que ser perfecto. Con esto en mente, hace tiempo que decidimos que, aunque nosotros vamos a trabajar y no a divertirnos en la fiesta, tenemos que ir vestidos acordes a la ocasión. Nos gusta respetar el dresscode y llevar traje y corbata. De esta manera pasamos desapercibidos como si fuéramos unos invitados más, lo que nos permite mezclarnos con la gente y poder sacar fotos sin que nadie sienta la tensión de estar siendo fotografiado. Lo que más nos importa es conseguir naturalidad y hacemos todo lo que está en nuestra mano para lograrla.

Todo merece la pena y cobra sentido cuando al cabo de un mes entregamos los slideshows a los novios y nos trasmiten toda su alegría y gratitud. Consiste en una galería online con 500 o 600 fotografías de toda la boda, aunque a veces también entregamos copias en papel o soportes como álbumes o libros personalizados. ¡Ofrecemos diferentes opciones!

Sin duda, el mejor momento de todos es comprobar que están satisfechos con el trabajo y que hemos conseguido plasmar toda la alegría y emoción del día más importante de sus vidas en nuestro material. Nos encanta trabajar con personas y que nuestra pasión por la fotografía los haga felices.

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